Invitada:

Ana Milena Cortés

Directora Agencia Trompo
@mile-cortes

A continuación, podrás sentirte en los pálpitos agitados de Mile, nuestra Directora, que cuando estaba liderando una de las marca alemanas más grandes del mundo se enfrentó a un error de miles de millones de pesos. Disfruta la transcripción completa de este capítulo de DÍAS DE AGENCIA, el podcast de la agencia Trompo.

Al final, no te pierdas nuestro Q&A con las cinco preguntas que nuestras ejecutivas y gráfico: Rose, Cata y Santi hicieron inmediatamente después de quedar shock con la historia.


¡Empezamos!




¿Oye, quieres escuchar un secreto?

Sabemos que sí, porque en Trompo estamos seguros de que las historias de esos pequeños errorcitos… No, no, no. De esas embarradotas, que te pueden pasar a ti, a mí o a cualquiera mientras estamos en el corre corre del mundo publicitario, son la mejor forma de aprender a superar esos retos a los que nos enfrentamos en nuestros DÍAS DE AGENCIA, el podcast de la agencia Trompo.

Narrador: sin importar el cargo, la agencia o la cantidad de tiempo que lleves en el medio, siempre vas a contar con un equipo de amigos para apoyarte en los momentos difíciles, como nos lo enseña Mile, directora de la Agencia Trompo, que contó con una mano salvadora al enfrentar un error de miles de millones de pesos cuando lideraba una de las marcas alemanas más grandes del mundo.

Ana Milena Cortés: yo trabajaba en la agencia de publicidad colombiana independiente más relevante de esa época. Era mi primera vez como ejecutiva para una agencia especializada en ATL, antes había trabajado en investigación de medios, btl, producción de cine y televisión, pero nunca había trabajado en una agencia de creatividad como tal. Entré a manejar una cuenta alemana gigante, muy conservadora en términos comunicacionales. De estas cuentas que todos siempre quisiéramos tener porque son super aspiracionales. Nosotros les presentamos una campaña divina, estratégicamente hablando, claramente dirigida a un público latino, llena de color, con copys retadores que se salían de todos los esquemas de su historia publicitaria y asombrosamente fue aprobada con aplausos.

Para mí era un súper orgullo poder liderar una campaña siendo mi primera cuenta de esta envergadura y pues estaba súper feliz. Entonces alistamos todo para el lanzamiento, entre los materiales iban unas vallas, digo unas vallas como si fuera nada, pero realmente eran un montón. Entre el copy y el diseñador hicieron su parte, yo envié todo a medios de producción, llegaron las pruebas de color y entre ellas las de las vallas. Todo hasta ahí: perfecto. En esa agencia, desde producción solían pedirle al proveedor que imprimiera en tamaño real las vallas y nosotros desde el 8vo piso del edificio volvíamos a revisar la impresión de las lonas, estas se ponían en el pasto del parque que quedaba enfrente y se estiraban completamente. Yo estaba con el diseñador feliz de la vida porque el tipo era un sol de verano. Estábamos mirando desde la ventana felices que el diseño había quedado divino y me llama la productora que estaba abajo con el proveedor y me dice: oiga, yo entendí que estas vallas son de xxx y yo súper segura de mi trabajo, la más creída de todas, le contesté: no, son para tal y ella me dice: se imprimieron en tamaño para xxx, entonces yo en mi ignorancia ejecutiva le digo: ¡ah, ok! Y me dice: venga es que les falta un metro de ancho. Este arte se fue con una medida menor de un metro de ancho. Como les conté antes, era un montón de material, eran un montón de vallas y ya todas estaban impresas. En un segundo el diseñador y yo pasamos de la dicha a la hiperventilación. Obviamente lo que seguía era rediseñar los artes, imprimir y entre nosotros teníamos que asumir el costo. Buscando soluciones, me bajé de una ilusamente con la intención de charlarme al proveedor, pero era demasiada plata, o sea eran muchísimas vallas a nivel nacional. Entonces me bajé y yo creo que hasta le lloré buscando soluciones, como: venga, por favor, déjelo más barato, igual necesito que esto esté instalado y puesto tal día, por favor ayúdame, te lo suplico, por favor, la productora en un momento me dijo: fresca china, súbase que ya hablamos, yo vi que la cosa estaba tan mal que simplemente me subí hacer cuentas. O sea, fue como: haré cuentas a ver cuántos años de mi vida tendré que pagar esto con mi sueldo. La productora sube, me abraza y me dice: fresca que ya solucioné todo, el proveedor va a asumir el costo, no nos va a cobrar nada, no se preocupe.

La lección de esto es primero para los ejecutivos: duden de todo, cada dato que el cliente les pase, direcciones, teléfonos, personas de contacto, ciudades, todos los datos, absolutamente todos los datos, medidas, medidas en medios que el cliente directamente les pase, revísenlas, verifíquenlas, no le den simplemente un chulo porque el cliente se lo pasó, muchas veces el cliente toma información de otros lugares y se le van cosas, entonces hay que revisar.

Efectivamente nos habían pasado mal la medida, pero no por eso nosotros no teníamos la responsabilidad o nos salvamos de la responsabilidad de haber revisado. Para los ejecutivos es: duden de todos los datos que les pasan y para cualquier persona en cualquier posición de cualquier compañía, no solamente una agencia de publicidad es invitarlo a que más que compañeros de trabajo, tengan amigos con los cuales puedan contar en momentos difíciles como este. El diseñador desde el principio me dijo: fresca que vamos juntos con lo que toque y la productora también me ayudó con el proveedor porque, si no hubiera sido por ella, con seguridad todavía estaría pagando parte de esas vallas. Se puede pensar en términos pragmáticos, pero también en términos de cuando usted es buena gente con los demás y ayuda a los demás, seguramente los demás lo ayudarán a usted cuando lo necesite.

Y si nuestra súper productora Trompo, Diseñadora Ximena Bernal me lo permite, me gustaría cerrar este podcast dándole gracias a esos compañeros de agencia que me hicieron crecer de una manera super bonita, que siempre estuvieron conmigo para aportarme, gracias al proveedor, por supuesto, por haber entendido la necesidad de ese momento y habernos ayudado. Gracias, Diana. Gracias, Carlos. Un abrazo para ustedes.



¡Gracias por escuchar/leer y hasta la próxima!



Q&A DE ROSE, CATA y SANTI



¿Qué consideras que fue lo peor de esta situación?

No creo que haya habido como tal algo peor porque al final fue un aprendizaje para todos. Mejor te cambio la respuesta por: ¿qué fue lo mejor?, que para esa sí tengo respuesta y me saca una sonrisa en la cara 😊. Entonces, lo mejor fue saber que trabajaba en una agencia en donde los seres humanos éramos valiosos más allá de los errores, a diferencia de mí, todos llevaban muchos años trabajando en el medio y me dieron la mano, sabiendo que al final el resultado era el esfuerzo del trabajo en equipo. Aprovecho para mandarle un saludo a Carlos Piñeros y a Diana Bonilla, los llevo en mi corazón siempre.



¿Crees que otros cargos de la agencia (además de los ejecutivos) pueden ayudar a evitar que pasen este tipo de incidentes?

Pero por su puesto, pero no es su función. Una cosa es que de amigos nos ayudemos y otra muy diferente en que los ejecutivos se confíen de su red de apoyo para no hacer su trabajo a la perfección, esto es un mínimo que debe ser ejecutado asertivamente por los ejecutivos.



¿Este error causó algún atraso en el lanzamiento de la campaña? ¿Qué consecuencias trajo y qué aprendiste de esto?

Ninguno, todo estaba hecho con la suficiente antelación para evitar inconvenientes de cara al cliente.



¿Cuál fue la solución a la que se llegó con el proveedor?

El resumen es que el proveedor nos hizo el favor de ayudarnos, así de sencillo, porque no nos pidió nada a cambio. Aquí la heroína de la historia es Diana Bonilla, la productora, porque ella era quien tenía relación directa con el proveedor. Así es que, si ella no hubiera intervenido y previamente no hubiera siempre tenido una excelente relación con él, seguramente los costos hubieran salido de mi bolsillo.



¿Cuál es la lección aprendida de esta situación?

No dar nada por sentado, rectificar todos los datos que nos suministra el cliente, y si se detecta una inconsistencia, bien por todos, porque evitamos que un dato dañe todo el posible éxito de una campaña.




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